IR A INDICE DE SECCION INCREIBLE
Por Guillermo Daniel Giménez (*)

Nuevamente viajaba a Europa.
Más de 13 horas de vuelo desde Buenos Aires (Argentina)
hasta llegar a Madrid (España). Allí la combinación
con otro vuelo rumbo a la hermosa ciudad de Alicante, frente al
Mediterráneo.
Dos meses de vacaciones donde disfrutaría con mis amigos
españoles y argentinos. Sol, playas, salidas y también
diversos encuentros con colegas que durante el año mantenemos
contacto y luego disfrutamos personalmente.
Siempre regreso a Alicante, aunque
recorra otros países y ciudades europeas, siempre culmino
en ésta.
Encuentro aquí el lugar perfecto para mi estadía
de verano europeo.
Esta temporada 2003 fue muy calurosa. La ola de calor que sufrió
todo Europa fue tremenda. Y Alicante no estuvo ajeno a esto.
La Costa Blanca en la región de la Comunidad Valenciana
totalmente llena de turistas.
Y es así que durante estas charlas con amigos escucho varios
historias de casos acerca de extraños sucesos
que acontecen en esta ciudad mediterránea.
Quise sólo por ahora desarrollar dos episodios, uno acontecido
a una amiga profesional, ella es abogada y trabaja en el Juzgado
de la ciudad, lugar también de misteriosos sucesos.
Quienes conozcan el lugar, pueden ir a consultar y ya verán
las respuestas de algunos de los que trabajan allí. Carpetas
que se caen, luces que se encienden y se apagan, máquinas
que escriben solas... y un variado mix de sucesos que a más
de uno hizo salir corriendo del edificio.
Ella misma también fue protagonista de estos hechos.
Y el otro episodio es el relato de un Licenciado en Historia quien
me cuenta de extraños fenómenos que acontecen
en el Castillo principal de la ciudad, hoy llamado Castillo de
Santa Bárbara (fotos).
Quienes han estado en Alicante sin duda han recorrido el mismo.
Yo he concurrido en varias ocasiones. Es un lugar típico
de visita en la ciudad. Frente a la costa, frente a la playa del
Postiguet.
Y quienes lo visitábamos, no sabíamos que en el
mismo lugar que pisábamos ciertos días del año
se producían visualizaciones, ruidos y batallas de sucesos
acontecidos siglos atrás.
Todas estas presencias, gritos, ruidos extraños,
peleas y batallas con espadas, y algunas apariciones... forman
parte de todos estos misteriosos hechos.
Marisa Fusher Adrover es abogada
y trabaja en el Juzgado de la ciudad de Alicante. La conocí
este año durante el verano. Nos hicimos muy amigos. Su
residencia era un piso más arriba donde yo vivía.
El lugar: la calle Poeta Quintana muy cerca del Mercado Central,
a minutos caminando del centro y de la playa.
Este edificio, -yo vivía en el primero-, consta
de tres pisos y una terraza.
Cuentan todos que en ocasiones algunas personas pueden ver en
el mismo ciertas personas que ya no están pero continúan
estando allí... Se perciben sus presencias,
y algunos llegan hasta ver sus apariencias.
Manifestaciones en las escaleras de acceso y en diversos lugares
del edificio, en las habitaciones, salas de estar... y hasta hay
quienes han visto una mujer mirando por el balcón del primer
piso pero allí no hay nadie... Estas apariciones
se suman a los extraños hechos que suceden en el edificio.
Pero veamos ahora lo acontecido en el segundo piso de departamentos.
Marisa me relata:
"Me fui de marcha con mi amigo Charly, y la verdad lo
pasamos muy bien, cuando cerramos todos lo garitos habidos y por
haber, nos fuimos a casa.
Charly llegó antes que yo, dejé el coche en el garaje,
y subí a casa, me puse cómoda y acaricié
a Lisy (mi perrita), y como estaba desvelada en vez de
irme a la cama me fui al salón, encendí la TV
y en vez de encender la lámpara, encendí
velas que dan una luz más tenue, imaginate , tumbada en
el sofá con Lisy a mis pies, entrando en un estado de relajación
forzoso por el ambiente creado en unos momentos.
Tuve un apretón inesperado que sólo yo, puedo hacer
y nadie más, así pues me fui al aseo, pero en vez
de encender las luces, cogí una de las velas.
(Para situaros, cuando entras por la puerta tienes de frente un
espejo que tiene una repisa, para colocar tonterías diversas
de decoración que realmente quedan bonito pero son un incordio,
sobre todo a la hora de limpiar).
Coloqué la vela en la repisa, e hice mis cosillas. Cuando
terminé no se porqué, me quedé mirando al
espejo durante unos segundos y cuando me moví me dí
cuenta que mi imagen todavía estaba allí plasmada
en el espejo sin moverse, pensé que era fruto de mi imaginación
e hice la prueba de moverme hacia ambos lados, pero mi imagen
seguía allí, entonces ni corta ni perezosa me quedé
mirando mi imagen y me di cuenta que era otra persona, así
pues, apagué la vela y salí corriendo del cuarto
de baño a la velocidad de la luz.
Fui al salón y Lisy detrás mía y ahí
estábamos las dos, petrificadas en el sofá sin movernos,
de repente y porrazo Lisy se sube encima mía y se pone
a gruñir hacia la entrada del salón, con las orejitas
tiesas como si hubiera alguien en la puerta observándonosal
ver que pasaba el tiempo y Lisy seguía con su postura,
fue cuando terminé de acojonarme y sin demorar más
esa situación , cogí el móvil y llamé
a Charly toda nerviosa, histérica para que viniera a mi
casa.
Imaginaros, Charly estaría en el segundo sueño,
se vistió y vino a mi casa.
Una vez allí en el salón, le conté lo que
había hecho y mi amigo encendió las luces, entró
en el cuarto de baño y por suerte en el espejo ya no había
nadie.
Lógicamente me echó la bronca pues era la noche
de TODOS LOS SANTOS, mi amigo que es entendido en esta materia,
me explicó que mucha gente intenta hacer rituales (sobre
todo en esa noche), para invocar a otros seres del más
allá, y al final no suelen conseguir, lo que yo conseguí
es decir; que de haber querido provocarlo a cosa hecha, tenía
que seguir una serie de pasos que yo, de forma involuntaria me
salté y por lo tanto logré.
Os puedo asegurarte que esa no fue mi intención, que la
imagen que quedó reflejada en el espejo no era yo, tenía
una mirada profunda, la expresión de su cara distinta uf!!.
Todavía la tengo clavada en mi memoria.
A mi siempre me han dicho que tengo la mirada muy expresiva, que
no hace falta que hable.
Pues joder con mis miradas!!! No me extraña que la gente
se quede paralizada Si yo misma salí corriendo...!!!"
Carlos
José Ríos Longares es Licenciado en Historia por
la Universidad de Alicante y escritor. Ha desarrollado varios
libros de diversa índole. Al igual que a Marisa, lo conocí
este año. Es un típico español.
Varias horas de charlas mantuvimos acerca de estos temas. El es
una persona que se interesa por estos fenómenos.
El
autor de esta nota en el Castillo de Santa Bárbara. Atrás
parte del puerto y la playa del Postiguet (Alicante, España)
También ha sido testigo de varios hechos en su residencia
de la calle Poeta Quintana. Ha visto y manifestado presencias,
apariciones ... y en otros aspectos de su vida me ha contado
de sucesos que también lo tuvo como protagonista. Pero
sé que tiene por contar mucho más de lo que me ha
manifestado...
El Castillo de Santa Bárbara se encuentra frente al
mar Mediterráneo. Justo frente a la playa principal de
la ciudad denominada del Postiguet. Lo hemos visitado en varias
oportunidades. Al ascender se puede apreciar una hermosa vista
panorámica de la ciudad y de la playa. De noche, el aspecto
que da es bellísimo por su luminosidad. Miles de españoles
y turistas lo visitan durante el año, principalmente durante
el verano.
Por su superficie es una de las más grandes fortalezas
de traza medieval de todo Europa. Ocupa toda la cumbre y parte
de la ladera llamada Benacantil. Este es un mole rocoso que emerge
junto al mar y tiene una altitud de 166 metros.
Se accede al castillo por una carretera posterior que sube entre
pinares, a través del flanco norte, o bien, por unos ascensores
excavados en la montaña que se elevan 144 metros y a los
que se llega por un túnel de 205 metros que nace a espaldas
de la playa del Postiguet en la avenida de Jovellanos.
Respecto a los sucesos que acontecen en este Castillo me dice:
"¡Pues es tan cierto cómo que es verdad!",
"¡Que me caiga muerto si miento!", y un largo
etcétera de expresiones similares son, las que en una multitud
de casos, tenemos que oír cuando hablamos de aquello que,
comúnmente denominamos, sucesos paranormales. Pues bien,
seguiremos con ese mito, o realidad, y diremos: "Cuenta
la leyenda", lo que ocurre es que, en los casos que os
voy a relatarte a continuación, la historia también
ha jugado un papel básico.
En la orilla del Mediterráneo existe una ciudad llamada
Alicante. Es famosa por muchas cosas pero por su misterio y por
sus sucesos, tal vez; y digo solo tal vez; NO.
Ocurrió, en aquella época convulsa de reyes cristianos
guerreando con reyes islámicos y entre sí, en el
suelo de la Península Ibérica. Era la Edad Media
y los reinos de Castilla y Aragón no sólo combatían
por la tierra contra el "sarraceno infiel", si
no también entre ellos por ampliar las fronteras.
Ésta ciudad costera, llamada entonces La-Quant,
fue conquistada por tropas de la confederación catalano-aragonesa
bajo las órdenes de Alfonso, Infante de Castilla, futuro
Alfonso X el Sabio, por lo que Alicante pasó a manos Castellanas
ratificando así los pactos anteriores a ésta conquista
y firmados entre los dos reinos cristianos. La fecha de este primer
evento fue el día de San Nicolás de MCCXLVII (1247),
y la data de otro evento se produciría unos cincuenta años
más tarde cuando esta urbe pasa de manos castellanas a
manos aragonesas.
Si fue Jaime I "El Conquistador" quién
estuvo en la primera situación, será su nieto, Jaime
II quien propicie el traspaso de coronas. Y así, a fines
del siglo XIII, la antigua Lucentum romana pasa a manos aragonesas
y, por decisión real, será integrada en el recién
nacido "Reino de Valencia".
En aquellos años la "toma de la ciudad",
de ésta o de cualquier otra, se produce cuando la fortaleza,
el castillo o la alcazaba, es conquistada y arría la bandera
del perdedor para elevar la del ganador en el mástil de
la Torre del Homenaje, y ahí es dónde, por fin,
comienza la leyenda...
Cuenta la historia que Nicolás Perich, Alcaide y defensor
del recinto alicantino (actualmente denominado Castillo de Santa
Bárbara), murió defendiéndola, oponiéndose
a la voluntad de rendir la plaza ante Aragón pues él:
"juró fidelitas (fidelidad) a su señor castellano".
Tan grande era la lealtad de este súbdito que, cuando cayó
la muralla don Nicolás defendió, piedra a piedra,
su honor. En mitad de esta pelea herirá a Don Berenguer,
amigo de Jaime II, que viendo que su señor estaba batiéndose
en duelo con el castellano, intervino apoyando a su soberano.
Esta intervención le salvará la vida, pero como
contrapartida tendrá el resultado de la muerte de Perich.
Su cuerpo quedó tendido sobre la fría piedra del
suelo, con la espada derecha empuñando su espada y la izquierda
asiendo, fuertemente, las llaves de la fortaleza, negando, con
tal hecho, la rendición. Tan grande fue la lealtad del
alcaide que tuvieron que cortarle la muñeca para poder
quitárselas, al igual que el resto del cuerpo que fue despedazado
y entregado a los perros. La historia siempre es más cruel
que la triste realidad, y hoy por hoy, una mano cortada aferrando
unas llaves es parte del escudo de la fortaleza de Santa Bárbara.
Esto es la historia, o se supone, pues de aquí nacerán
varios, mitos, leyendas o, para algunos dogmáticos: "irrealidades".
La primera de ellas dice que el día que la mano de piedra
se abra y deje de sujetar los preciados "fierros",
la ciudad de Alicante será conquistada ante cualquier enemigo
(la historia nos ha demostrado que esta fortaleza goza de fama
de inexpugnable. Alicante nunca fue conquistada, ni por
los Ingleses en la guerra de sucesión -1700-1713-, ni por
Napoleón 1808-1812- cuando invadió la Península
Ibérica junto con Lisboa y Cádiz son las únicas
tres ciudades que se "salvaron" de la invasión
francesa-). Parece que la maldición de Perich y el reconocimiento
de lealtad por parte de sus asesinos, sirvieron para algo.
Otra leyenda que nacerá de esta acción es, como
no podía ser de otra manera, que, año tras año,
el día que tal combate se llevó a cabo, vuelve
a suceder. Dicen que en esa fecha, de madrugada (que es cuando
sucedieron los hechos), podemos oír caballos, ruidos
de espadas, injurias, gritos... todo el fragor de la batalla.
Pero creo que será la tercera "irrealidad"
la más romántica: Cuentan que cuando hay peligro
para ésta metrópoli, cuando un invasor se acerca,
se puede oír y ver a Don Nicolás Perich,
vestido como aquel triste día, dando órdenes a su
ejército para defender la urbe. Cuentan que este alcaide
leal y fiel, no sólo juró fidelidad a su Rey, sino
también a la ciudad que tenía bajo sus pies. Cuentan
que cuando juró dijo: "la defenderé con
mi honor por siempre", y eso es lo que sigue haciendo,
pues la muerte, como siempre ocurre en las leyendas, puede ser
vencida por la lealtad, la fidelidad y el honor."
Alicante, hermosa ciudad española situada frente al
Mar Mediterráneo, también protagonista de historias
de extraños sucesos...
(*) Aquellos que quieran escribir al autor, dirigir su correspondencia a: gdgneco@yahoo.com